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Prospéritas, espiritu emprendedor con vocación social
Entrevista de Universia-Knowledge@Warton a dos miembros de Prospéritas, una entidad microfinanciera de Colombia, respecto al nacimiento de la empresa y las dificultades de hacer microfinanzas en tiempos de crisis.

Prospéritas, espíritu emprendedor con vocación social



Desde su nacimiento en la década de los setenta, las entidades de microcrédito han demostrado ser una herramienta eficaz para luchar contra la exclusión social y económica. Sin embargo, la falta de liquidez y los 53 millones más de pobres que, según datos del Banco Mundial, habrá en el planeta como consecuencia de la crisis, pondrán a prueba el sector de las microfinanzas. En medio de este contexto, surge Prospéritas, una institución microfinanciera que ganó el primer premio al proyecto emprendedor 2008 del IE Business School, y cuyo objetivo es ofrecer microcréditos a la población de bajos ingresos de Colombia.


En estos momentos, hay más de 5,3 millones de microempresarios en el país y el mercado potencial para las microfinanzas es atendido solo por 16 instituciones que cubren el 17,9% de la demanda total. Prospéritas estima que la oportunidad de negocio asciende a 5.400 millones de dólares.


Universia-Knowledge@Wharton ha hablado con los miembros del equipo Marcela Torrés, de Colombia, y Tomás Baylac, de Argentina, sobre el nacimiento de la empresa y las dificultades de hacer microfinanzas en tiempos de crisis.


UK@W: ¿Cuál es la situación del sector en el actual contexto de crisis? ¿Cree que el posible aumento de bolsas de pobreza incentivará la creación de instituciones u organizaciones dedicadas a la concesión de microcréditos? 


Marcela Torres: La crisis no afectará considerablemente a la industria en términos de la demanda de microcréditos. Por un lado, nuestros clientes, al pertenecer en su mayoría a la economía informal, son menos sensibles a los ciclos económicos. Ellos no pueden quedarse quietos esperando a que la situación mejore. Su caso es de supervivencia y si no trabajan una semana, sufrirán para comer a la siguiente; esto hace que la economía informal se mantenga muy activa.


Por otro lado, los microcréditos podrían considerarse lo que en economía se llama un bien inferior cuyo consumo aumenta cuando la renta baja. En este sentido, la industria recibirá clientes afectados por la crisis del sistema financiero. Yo esperaría que la demanda aumente o por lo menos se mantenga y, mientras haya demanda, la infraestructura microfinanciera existente se mantenga ocupada.


Tomás Baylac: Por el lado de la oferta es donde va a haber un problema. En el mundo hay dificultades de liquidez, no es tan fácil conseguir financiación. Posiblemente esto afecte más que nada al sector de las ONG. Es decir, a las formas de conseguir dinero en un momento donde no hay disponibilidad y un modelo de negocio detrás. Si hay un negocio que pueda convertirse en una empresa rentable, teóricamente no va a tener problemas de financiación. Con un buen modelo se podrían conseguir los fondos.


UK@W: La industria microfinanciera está siendo incapaz de llegar a grandes capas de la población excluida financieramente. ¿En qué áreas está fallando?


M.T: La industria no llega a los más pobres por una cuestión de estructura legal y visión de las instituciones microfinancieras (IMF). Se está dando un fenómeno de upscaling donde las IMF tienden a atender a la parte de arriba de la pirámide de las microempresas o "segmento de desarrollo", como yo lo entiendo. Este segmento está constituido por microempresas que cuentan con colateral real para garantizar sus préstamos, por lo cual son consideradas como más rentables. Asimismo, los bancos comerciales que quieren desarrollar programas de microcrédito también llegan primero al segmento de desarrollo. Esta concentración de la industria en el segmento lo tiene sobreendeudado y no ha permitido que llegue hacia los más pobres. 


Las ONG que tradicionalmente atienden a los más pobres, sí sufren de problemas de acceso a fuentes de financiación por lo cual tienen limitado su campo de acción. Hasta que no exista un mercado de capitales maduro en la industria, seguiremos viendo este fenómeno. 


T.B: El mercado de clientes potenciales de microcréditos se divide en el estrato inferior de subsistencia, el de acumulación simple y el de desarrollo. Para las empresas microfinancieras es muy complicado llegar a los primeros porque este segmento necesita más que nada financiación para consumo y distintas utilidades que le puede dar a ese dinero, que hace que no sea rentable para un concepto de empresa donde sí importe la rentabilidad. Para proporcionarles recursos son necesarias las ayudas de gobiernos y fundaciones que puedan disponer fácilmente de fondos. Los pertenecientes al segmento de acumulación simple sí necesitan algún tipo de microcrédito para ampliar su negocio, para producir. El propio sistema y el uso de ese dinero facilitan el repago de ese microcrédito. Y el segmento de desarrollo está cubierto por los bancos comerciales.


UK@W: ¿A través de qué tipo de instituciones u organizaciones se conceden microcréditos a la población de menores recursos? ¿Y cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de estos diferentes cauces de financiación?


M.T: Hay tres grandes grupos de instituciones que ofrecen microcréditos: las ONG, las instituciones financieras no bancarias, y los bancos. Las ONG tienen el potencial de lograr el impacto más alto debido a que atienden, por lo general, a los más pobres y además ofrecen servicios no-financieros como formación, comercialización, salud... Como mencioné anteriormente, tienen limitaciones de acceso a fuentes de financiación porque dependen de donaciones.


En el otro extremo están los bancos, que tienen infraestructura y metodologías de crédito que se adaptan mejor a los menos pobres de los pobres, que es el segmento más pequeño en el universo de las microempresas. La ventaja de los bancos es que tienen la capacidad de llegar a mucha gente.


Y las instituciones financieras no bancarias muchas veces son un esquema de transición de ONG a bancos. Son autosuficientes en su financiación (como los bancos), pero no mantienen la visión que tenían como ONG porque tienen un mandato de rentabilidad. 


Además de estas tres formas de financiación, existen otras informales como el crédito gota a gota ofrecido por usureros que pueden cobrar tasas de más del 10% diario. También son ampliamente utilizadas las cadenas de ahorro y las prenderías o casas de empeño. Las cadenas de ahorro son un convenio informal entre un grupo de personas que se comprometen a aportar una determinada cantidad de dinero periódicamente (lo normal es cada mes). Los miembros de grupo se turnan para llevarse la suma completa aportada en un determinado periodo. Por ejemplo si el grupo consta de 10 personas que aportan 20 euros mensuales, una persona distinta se lleva los 200 euros cada mes. 


Lo ideal sería tener una institución rentable que no abandone su misión de llegar a los más pobres.


T.B: Hay un punto positivo en que una institución de este tipo sea con ánimo de lucro porque esto hace que el negocio sea rentable y sea posible conseguir más financiación y dar los préstamos. Sería bonito contar con fondos ilimitados para fines sociales pero, como eso está acotado, si puedes conseguir fuentes de financiación y dar una rentabilidad a los inversores esto hace que se consigan fondos. Que una institución de este tipo sea con ánimo de lucro es un tema caliente, con mucho trasfondo. Nosotros defendemos ser una institución con ánimo de lucro que se maneja como un negocio en cuanto a eficiencia operativa, que se responda a inversores, etc. obviamente con los límites de no pedir rentabilidades exageradas.


En algunos países, los tipos de intereses que se cobran a la gente están regulados por ley y no pueden superar un cierto valor, aunque hay otros países que son más flexibles y permiten tasas más altas. Los microcreditos hacen posible prestar más dinero a la gente que lo necesita cobrando una tasa de interés, sin cobrar esa tasa no sería posible obtener dinero y tendrían que recurrir a los usureros. Por otro lado, las donaciones son limitadas.


UK@W: Hábleme de Prosperitas. ¿Cómo y por qué surge la idea? ¿Por qué en Colombia? ¿Qué tipo de modelo de negocio han creado para otorgar microcréditos?


M.T: La idea de crear Prospéritas nació de tres colombianos: Marcela Torres, Francisco Noguera y Santiago Álvarez. Los tres trabajábamos en una firma de consultoría estratégica en Bogotá y compartíamos la inquietud de combinar el mundo empresarial con el alivio de tantas necesidades existentes en la región. Así que inspirados en el libro El banquero de los pobres de Muhammad Yunus, decidimos utilizar las microfinanzas como vehículo para contribuir al desarrollo económico y social de microempresarios de bajos ingresos y sus comunidades.


Después de una exhaustiva investigación sobre la industria microfinanciera en la región, iniciamos operaciones con Dalila, nuestra primera clienta. Ella tenía el sueño de tener un carrito de perros calientes para lo cual necesitaba el equivalente a 60 euros. Con el buen uso de ese primer microcrédito, Dalila duplicó sus ingresos en tan solo dos meses. Así que motivados por estos buenos resultados, nos atrevimos a conseguir un segundo cliente, Samuel, quien alquila lavadoras de ropa por hora en su barrio. Como Dalila y Samuel vinieron muchos otros, porque el fondo que creamos logró financiar a cerca de 100 microempresarios en 3 zonas de bajos ingresos alrededor de Bogotá. Este proyecto piloto se convirtió en la semilla de lo que hoy es Prospéritas: una institución microfinanciera que ofrece microcréditos y formación a empresarios de bajos ingresos en economías emergentes. 


Una vez en el IE Business School, tuvimos la oportunidad de formar un equipo excelente formado por Jennifer Guintu (de California), Jaime Carvajal (Colombia), Tomás Baylac (Argentina), Ricardo Valencia (Colombia) y nuestro tutor Tomás Gutiérrez (España), profesor de Finanzas del IE que ha decidido tomar un año sabático para dedicarse a Prospéritas.


Las microfinanzas funcionan en países con altos índices de pobreza y baja penetración del sistema financiero formal. Por lo tanto, Colombia, y en general todos los países de América Latina, son un buen escenario para esta industria. Escogimos Colombia por nuestra conexión e interés en este mercado y por el alto potencial que representa.


UK@W: ¿Cuáles han sido los principales obstáculos con los que se han encontrado para desarrollar su proyecto?


M.T: Yo diría que el principal obstáculo es lograr romper el paradigma de que el segmento de los microempresarios es de alto riesgo. Por el contrario, se ha demostrado que la tasa de morosidad de la industria está alrededor del 3%, muy por debajo de la del sistema financiero tradicional. 


T.B: Conseguir financiación en estos momentos es complicado, pero si se propone un plan de negocio que tenga sentido, es posible. Necesitamos 1,25 millones de dólares para lanzar el proyecto, que en términos relativos no es mucho. Una vez que el proyecto esté en marcha, con 2.000 microcréditos se hace rentable. A un promedio de 500 dólares por microcrédito, se necesita una financiación de un millón de dólares para prestar. Con un buen screening, las tasas de morosidad en esta industria son muy bajas, en torno al 2-3%. Con una tasa de morosidad tan baja, puedes proponerle al inversor un flujo de fondos muy estable y en un mercado que no está muy afectado por los ciclos económicos. Hay conceptos técnicos para mitigar riesgos y diversificar cartera que justifican al inversor para que preste dinero para estos fines.


UK@W: ¿Cuáles serán sus principales desafíos cuando Prospéritas se ponga en marcha en junio? ¿Se trata de un modelo exportable a otros países de la región?


M.T: Nuestro principal reto cuando iniciemos operaciones será lograr mantener un crecimiento organizado. Confiamos en que hay suficiente demanda, así que es importante alinear el crecimiento con nuestra capacidad de ejecución. Otro reto será lograr las inversiones en tecnología necesarias para mantener los costos operativos bajos desde un principio.


T.B: Se trata de un modelo exportable a países con características similares desde el punto de vista legal y cultural. Desde el punto de vista cultural, hay que tener en cuenta la cultura de pagos del país, cómo son las relaciones de confianza en la sociedad, etc. Por ejemplo, en Bangladesh trabajan con modelos de préstamos grupales en los que el grupo se hace responsable (de la deuda) de todos los miembros. En América Latina es muy difícil que esto suceda, el grupo no quiere hacerse responsable de los demás, allí funcionan los préstamos individuales. Cómo funciona la sociedad influye mucho en si el modelo es exportable o no. Desde el punto de vista legal, no todos los países son iguales. En Argentina, por ejemplo, la legislación está menos desarrollada que en Colombia.


UK@W: Hábleme, por favor, de las diferentes etapas o proceso para la obtención de un microcrédito.


M.T: Para obtener un microcrédito, el empresario debe atender a una capacitación básica sobre lo que significa un crédito: plazos, montos, tasas de interés, renovaciones, requisitos, etc. Después, el empresario debe solicitar una visita en la cual un analista nuestro recoge información, visita el negocio y ayuda a llenar la solicitud de crédito. Dicha solicitud es evaluada en un comité de crédito. El empresario es notificado sobre la decisión y, en caso de ser aprobada la solicitud, se procede a la formalización del crédito y al desembolso. Este proceso puede tardar 3 días. 


La visita que realiza el analista es muy importante dentro del proceso porque es quien evalúa la capacidad y, sobre todo, la voluntad de pago del microempresario. Igualmente, el seguimiento periódico es clave tanto para el desarrollo de los microempresarios como para el comportamiento de la cartera. Y en todo el proceso se ofrecen cursos de formación en temas empresariales que creemos que son vitales para cumplir nuestra misión.


El promedio de un microcrédito en Colombia ha crecido en los últimos años y ahora se ubica alrededor de los 1000 dólares. Prospéritas espera tener un promedio de 500 dólares para créditos primarios. 


UK@W: ¿Qué tipo de impacto cree que tendrá Prospéritas y otros proyectos de este tipo en la población y economía de Colombia?


M.T: Si logramos fortalecer las microempresas, se desencadena un fenómeno muy positivo en diferentes frentes. En el frente empresarial, se estimula el autoempleo y se generan nuevos puestos de trabajo. Las microempresas se consolidan, se formalizan y logran acceder a otro tipo de recursos y servicios de los que antes excluidos. 


En el frente familiar, se logra que las familias tengan más recursos disponibles para nutrición, educación, salud. Y en el frente comunitario, se fortalece el intercambio de bienes y servicios, se formalizan las actividades, lo cual permite que las microempresas entren al la dinámica económica de los países.

13/03/2009

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